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  SIGNOS DE ALARMA : tenemos que tener en cuenta tres variables:       

  Obsesión por comer menos,       hacer mas ejercicio     y           más horas de estudio

  * Cambio de adolescencia a pubertad (negarse a crecer),así como un desarrollo rápido.
  Dietas asociadas a objetivos de perdidas de peso crecientes
  Dieta asociada a un rechazo creciente a la figura corporal
  Dieta asociada a un aislamiento social progresivo
  Dieta asociada a la amenorrea
  Evidencia de actividad purgativa (vómitos, laxantes, diureticos)
  Estados de irritabilidad, hostilidad, ejercicio excesivo.
  Agresiones sexuales.
  Dieta asociada al inicio temprano del consumo de tabaco.

   

FACTORES DESENCADENANTES, DE RIESGO Y PERPETUACIÓN

 Factores desencadenantes:

  1. Obesidad o sobrepeso.
  2. Dietas de adelgazamiento. Rechazo a determinados alimentos.
  3. Abuso sexual, abortos.
  4. Bajo rendimiento académico.
  5. Desarraigo social y cultural.
  6. Problemas emocionales, depresión, ansiedad y otros.
  7. Problemas en la familia: Hábitos alimentarios inadecuados, problemas con el alcohol, trastornos afectivos

 Factores de riesgo:

  1. Ser mujer y adolescente.
  2. Vivir en una familia muy preocupada por la estética y el peso corporal.
  3. Convivencia en centros con personas portadoras de patología alimentaria.
  4. Afiliación por deportes y profesiones de riesgo.
  5. Dependencia emocional, patrones de inseguridad, perfeccionismo y rigidez.
  6. Ser homosexual o tener problemas afectivo-sexuales 

 Factores de perpetuación de la enfermedad:

  1. La persistencia del ayuno en la anorexia crea pérdida de la sensación del hambre, retraso del funcionamiento digestivo, condicionando una permanente sensación de plenitud gástrica y ausencia del apetito.
  2. La ausencia de la regla suele ser reforzante, hay pacientes que la perciben con alivio y comodidad. a la larga condiciona la osteoporosis y mayor deterioro orgánico.
  3. Los vómitos autoinducidos, supuestamente resuelven el problema de engordar e incluso el malestar gástrico. No obstante los trastornos orgánicos se incrementan, hay corrosión dentaria, pérdida de sustancias vitales del cuerpo y riesgos vitales.
  4. La inicial preocupación por el cuerpo se transforma en una cruel obsesión, alejada de toda objetividad.

Individuales

  1. Sobrepeso infantil
  2. Perfeccionismo
  3. Gran autocontrol
  4. Alta autoexigencia
  5. Impulsividad
  6. Ausencia de normas estables
  7. Ausencia de hábitos bien estructurados
  8. Baja autoestima
  9. Miedo a madurar

Familiares

  1. Hábitos alimentarios desestructurados
  2. Preocupación excesiva por la figura en la familia
  3. Obesidad de algún familiar
  4. Conflictos familiares
  5. Baja resolución de conflictos
  6. Pobre comunicación
  7. Sobreprotección
  8. Rigidez o laxitud de las normas
  9. Mezcla de roles familiares

Socioculturales

  1. Estereotipos culturales femeninos (delgadez extrema)
  2. Prejuicios contra la obesidad
  3. Determinadas profesiones y deportes (moda, gimnasia rítmica, patinaje, etc.)

Los chicos/as que presentan algunos de estos factores de predisposición pueden llegar a tener actitudes anormales respecto al peso y la figura de manera que, probablemente, ante la presencia de un factor precipitante, desarrollarán un trastorno alimentario. 

Algunos de los factores que pueden acabar precipitando o desencadenando el trastorno son:

  1. Cambios físicos y emocionales de la pubertad
  2. Miedo a enfrontar nuevas responsabilidades
  3. Insatisfacción personal general
  4. Situación personal estresante
  5. Hacer dieta restrictiva
  6. Realizar ejercicio físico excesivo
  7. Anorexia nerviosa previa (en caso de bulimia nerviosa)

Una vez el trastorno alimentario se ha "precipitado", se ponen en marcha una serie de factores mantenedores, de tipo físico y psicológico, que favorecerán la perpetuación de la situación anómala. Estos factores mantenedores serían:

  1. Alimentación restrictiva
  2. Pensamientos erróneos respecto al peso, comida y figura
  3. Imagen corporal deformada
  4. Ciclo atracón-vómito
  5. Reaparición de situaciones estresantes
  6. Presión social continua

 En qué señales podemos fijarnos si sospechamos que nuestro/a hijo/a puede estar desarrollando un trastorno alimentario 

He aquí algunos de los cambios que podemos observar más fácilmente:

  1. Cambios en sus hábitos alimentarios o en su forma de relacionarse con la comida. Es probable que haya empezado a evitar ciertos alimentos (dulces, carne) o algunas formas de cocinarlos (rebozados, fritos). En ocasiones empiezan a interesarse por hacer su propia comida o controlan a quién la está haciendo, diciéndole la cantidad que debe servir en los platos o qué platos debe cocinar y cuáles no, etcétera.

  2. Debes fijarte en si se da atracones de comida, es decir, si come mucha cantidad de alimento en poco tiempo, y lo hace de forma "ansiosa".

  3. Va al baño de forma sistemática después de las comidas o, incluso mientras está comiendo, se encierra en el lavabo durante un rato, se va a su habitación y cierra la puerta, etc.

  4. Hace mucho ejercicio físico, le cuesta estar relajado/a y se muestra en general inquieto/a, muy activo/a. Fíjate si ha dejado de coger el ascensor y sube siempre escaleras, o si va a los sitios andando, etc.

  5. Has notado cambios en su carácter. Está más irritable, se enfada por cualquier cosa, especialmente cuando se habla de la alimentación. Tiene cambios de humor repentinos.

  6. Por el contrario, se muestra más reservado/a, menos sociable, no tiene ganas de salir con los amigos, se interesa por actividades que requieren un alto rendimiento personal y se realizan en solitario, por ejemplo estudiar.

  7. Está muy interesado/a por su aspecto físico, se encuentra insatisfecho/a con su figura y realiza comentarios frecuentemente sobre este tema. Su valoración personal depende en gran medida de su imagen.  

 

Que es la Bulimia Nerviosa

La bulimia se caracteriza por tres elementos:

  1. Atracones, consistentes en:

o       Ingesta exagerada durante largo tiempo (hasta dos horas).

o       Sensación de no poder parar de comer o no poder controlar el tipo o la cantidad de comida que se está tomando.

  1. Puesta en práctica, de forma repetida, una serie de métodos con el fin de evitar el aumento de peso, con una frecuencia de como mínimo 2 veces a la semana en los últimos 3 meses. Estos son:
    • Vómito.
    • Uso y/o abuso de laxantes.
    • Diuréticos, enemas u otros fármacos.
    • Periodos de ayuno.
    • Ejercicio físico excesivo.
  2. La valoración que hace de sí mismo/a está exageradamente influenciada por la figura corporal y el peso.

 

Las personas bulímicas se clasifican en dos subtipos:

1.             Purgativo:

·        Tras el "atracón" la persona se provoca el vómito o abusa de laxantes, diuréticos o enemas.

2.              No purgativo:

·        Tras el "atracón", la persona deja de comer durante un tiempo o hace ejercicio físico intenso.

Manifestaciones típicas:

  • Cambio del estado de ánimo o del carácter (depresión, irritabilidad,...).
  • Últimamente se ha alejado de sus amigos y/o familiares
  • Evita ir a lugares públicos donde haya que comer.
  • Excesivo interés por todo lo relacionado con el mundo de la moda y las modelos o bailarinas de ballet.
  • Excesiva preocupación por el orden, y aumento en las actividades de limpieza en casa y hacia el estudio.
  • Hace frecuentes comentarios sobre el peso, las tallas, el aspecto físico y la alimentación.
  • Se preocupa en exceso cuando otras personas le hacen algún comentario sobre el aspecto físico.
  • Considera que el aspecto físico tiene mucho valor como medio para conseguir el éxito en cualquier área de su vida.
  • Engaños sobre temas relacionados con la alimentación.
  • Nerviosismo en las horas de las comidas.
  • Desaparición de comida en la cocina.
  • Aparición de comida escondida en el bolso o en diferentes lugares de la habitación.
  • Ir al lavabo al finalizar las comidas con demasiada frecuencia.

 

Que es la Anorexia nerviosa

Se caracteriza por deseo intenso de pesar menos, cada vez menos, intenso miedo a la obesidad y un peculiar trastorno del esquema corporal: se ven más gruesas de lo que en realidad están. El método para conseguir esta progresiva pérdida de peso está en una intensa restricción alimentaria, en el ejercicio físico y en las conductas de purga.

Cada vez es más frecuente que el diagnóstico proceda de la inquietud despertada en una familia, por los medios de comunicación, más que por la apreciación objetiva de la peculiar forma de alimentarse una paciente. La tolerancia social al bajo peso ha aumentado e incluso la amenorrea de las anoréxicas no parece despertar mayor recelo en las madres.

Las dietas bajas en calorías sin que el peso de la paciente lo justifique o aconseje, cuando la dieta, el peso o la figura sean las primeras preocupaciones en vida de una adolescente o cuando el temor y rechazo al sobrepeso sean exagerados, nos obligarán a pensar que esa muchacha está en riesgo de convertirse en una anoréxica.

No aceptarse como se es, tomar el cuerpo como algo que se puede moldear a voluntad y pensar en los alimentos únicamente en su relación con la ganancia de peso, creer que éstos tienen cualidades o defectos diferentes a las científicamente reconocidas, una excesiva sumisión a estereotipos de la moda y una notable credibilidad a los medios de comunicación, con sus mensajes relacionados con la belleza, el peso y la figura, son pensamientos y actitudes peligrosas, que deben ser motivo de alarma, y de un precoz control de la situación para evitar la aparición de la enfermedad en toda su sintomatología.

1.        Se niegan a mantener un peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal que le corresponde por edad y estatura.

  1. Tienen un miedo intenso a ganar peso aunque estén por debajo de su peso normal.
  2. Ven su silueta más gruesa de lo que realmente está.
  3. Menstruación irregular o falta completa de la regla.

Se dividen en dos subtipos:

  1. Restrictivo:
    • Reduce de forma excesiva su alimentación.
    • Hace ejercicio físico.
  1. Purgativo:
    • Aparecen "atracones" regulares.
    • Se provoca vómitos, usa o abusa de laxantes, diuréticos o enemas (lavativas).

 Manifestaciones típicas

  • Uso de laxantes y/o diuréticos.
  • Hacer ejercicio físico para perder peso.
  • Vomitar.
  • Presencia de atracones en las últimas semanas.
  • Falta de los tres últimos ciclos menstruales.
  • Perdida de aproximadamente 5 Kg. de peso, en 6 meses.
  • Intenso miedo al aumento de peso.
  • Verse grueso a pesar de estar en un peso normal (o sobrevalorar determinadas partes del cuerpo).
  • Preocupación excesiva y/o frecuente por el cuerpo o la silueta.
  • Se pesa con demasiada frecuencia.
  • Excesivo interés en la publicidad sobre productos adelgazantes. Cambio del estado de ánimo o del carácter (depresión, irritabilidad,...).
  • Ultimamente se ha alejado de sus amigos y/o familiares.
  • Evita ir a lugares públicos donde haya que comer.
  • Excesivo interés por todo lo relacionado con el mundo de la moda y las modelos o bailarinas de ballet.

Criterios (DSM IV)

A.      Rechazo a mantener el peso normal por igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y talla. Por ejemplo pérdida de peso que da lugar a un peso inferior al 85% del que corresponde. O fracaso para conseguir el aumento del peso normal durante el período de crecimiento, resultando un peso corporal inferior al 85% del peso.

  1. Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal.
  2. Alteración en la percepción del peso, o la silueta corporales, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.
  3. En las mujeres postpuberales, presencia de amenorrea; por ejemplo, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos (Se considera que una mujer presenta amenorrea cuando sus menstruaciones aparecen únicamente con tratamientos hormonales).

Tipo restrictivo: Durante el episodio de anorexia nerviosa el individuo no recurre regularmente a los atracones o las purgas (Vómitos, laxantes, diuréticos o enemas).

Tipo purgativo: Durante el episodio de anorexia nerviosa el individuo recurre regularmente a los atracones y las purgas (Vómitos, laxantes, diuréticos o enemas).

 

Criterios (ICD-10)

El diagnóstico de la anorexia debe hacerse de modo que deben estar presentes todas las alteraciones siguientes:

A. Pérdida significativa de peso (índice de masa corporal o de Quetelet1 de menos de 17.5). Los enfermos pre-púberes no pueden experimentar la ganancia de peso propia del período de crecimiento.

B. La pérdida de peso está originada por el propio enfermo a través de: 1/ evitación de consumo de alimentos que cree que "engordan" y por uno o más de uno de los síntomas siguientes: a/ vómitos autoprovocados, b/ purgas intestinales, c/ ejercicio excesivo, d/ consumo de fármacos anorexígenos o diuréticos.

C. Distorsión de la imagen corporal, se caracteriza por la persistencia, con el carácter de idea sobrevalorada intrusa, de pavor ante la gordura o flacidez de las formas corporales, de modo que el enfermo se impone a sí mismo el permanecer por debajo de un límite máximo de peso corporal.

D. Trastorno endocrino generalizado que afecta al eje hipotálamo-hipofisario-gonadal manifestándose en la mujer como amenorrea, no se considera menstruación si se utilizan hormonas sustitutorias, y en el varón como una pérdida del interés y de la potencia sexuales.

También pueden presentarse concentraciones altas de hormonas del crecimiento y de cortisol, alteraciones del metabolismo periférico de la hormona tiroidea y anomalías en la secreción de insulina.

E. Si el inicio es anterior a la pubertad, se retrasa la secuencia de las manifestaciones de la pubertad, o incluso ésta se detiene (cesa el crecimiento; en las mujeres no se desarrollan las mamas y hay amenorrea primaria; en los varones persisten los genitales infantiles).

 

Modificaciones de conducta

Las alteraciones conductuales de la Anorexia Nerviosa se inician cuando las pacientes comienzan su dieta restrictiva, en muchas ocasiones es difícil para los familiares delimitar el punto exacto en que la paciente pasa de una dieta moderadamente baja en calorías a otra francamente hipocalórica.

La progresiva restricción alimentaria despierta la alarma de la familia, la paciente intenta mantener oculta la conducta de rechazo a la comida utilizando diferentes subterfugios, dice que no tiene apetito, o que ya ha comido a otras horas. En realidad, malcome a solas, tira la comida, la esconde o simplemente se enfrenta a la familia manteniendo tercamente su escasa dieta.

También se alteran las formas de comer, las anoréxicas, generalmente ordenadas, pulcras y educadas, parece que olvidan las normas sociales relativas a la mesa, se puede observar como utilizan las manos, comen lentamente, sacan comida de la boca para depositarla en el plato, la escupen, la desmenuzan y terminan estropeando los alimentos.

Es paradójico que este rechazo de la anoréxica por la comida se acompañe, en ocasiones, por el deseo de que el resto de la familia se alimente bien, algunas de ellas cocinan de forma excelente para los demás mientras ellas malcomen aparte. Se pueden convertir en expertas en cuestiones dietéticas y coleccionar de forma casi obsesiva todo tipo de menús y dietas.

Pero a veces la dieta restrictiva no es suficiente para conseguir el peso deseado, entonces la anoréxica descubre otras armas para conseguir su objetivo, y al malcomer se suman los vómitos, los laxantes o diuréticos y el ejercicio exagerado. Se vomita después de comer a escondidas, y de no poder hacerlo en el lavabo se guardan los vómitos en cualquier rincón, esperando la ocasión propicia para deshacerse de ellos.

Como la restricción de la alimentación provoca constipación la anoréxica se hace habitual del uso de los laxantes. La exagerada sensibilidad para detectar sensaciones internas, como hemos comentado anteriormente, hace que no toleren sentirse o pensar que están con el aparato digestivo ocupado. El uso y abuso de los laxantes cumple dos objetivos: por un lado combatir el estreñimiento, en realidad su uso potencia la constipación, y por otro vaciar lo antes posible el aparato digestivo para pesar cada vez menos y sentirse más ligeras.

Otra conducta peligrosa por parte de las anoréxicas es la utilización de diuréticos, ya sea por las alteraciones de la dieta, por la hipoproteinemia o por los problemas circulatorios algunas anoréxicas pueden presentar edemas, que combaten con diuréticos, la mala utilización de estos fármacos provoca graves trastornos electrolíticos.

Una alteración conductual que se da en la mayoría de estas pacientes, al pretender bajar de peso, es la hiperactividad.

En muchas ocasiones, sin embargo, la razón para permanecer en pie se debe no al deseo de consumir mas calorías sino al hecho de que al sentarse ven sus muslos y caderas más anchos.

Al principio estas actividades son practicadas de forma manifiesta pero cuando la familia se alarma lo hacen de forma oculta. La hiperactividad es uno de los mayores obstáculos una vez iniciado el tratamiento, las pacientes se resisten a dejar de hacer ejercicio, especialmente cuando se ven asaltadas por los pensamientos referidos a su ganancia de peso.

 

Es decir, están alterados los siguientes aspectos

* Conducta alimentaria

* Hiperactividad

* Comportamiento familiar

* Conducta social

* Respuesta conductual a la psicopatología

 

Epidemiología de la Anorexia Nerviosa

La población joven del mundo occidental tiende a homogeneizarse, con similar formación escolar, iguales intereses culturales y las necesidades básicas cubiertas, se puede decir que el grupo de riesgo para la anorexia nerviosa (A.N.) ha aumentado de forma espectacular en los últimos cincuenta años al englobar a toda la población femenina adolescente. Sabemos que una gran parte de nuestra población femenina tiene actitudes anormales frente a la alimentación; los deseos de perder peso, mantener la figura o una excesiva credibilidad a los mensajes de los medios de comunicación son la causa principal de este aumento. No debemos olvidar que esta "Cultura del cuerpo" ha movilizado grandes intereses económicos, lo que supone una presión constante.

 

A/ Incidencia y Prevalencia: El alarmante aumento de la incidencia y prevalencia en Europa, EEUU y Canadá se ha podido observar en los últimos treinta años merced a estudios de seguimiento. Antes de los años sesenta se consideraba que la incidencia de A.N. era del 0.24 al 0.45 por 100.000 habitantes al año, después de los sesenta esta cifra ha aumentado hasta el 1.6 por 100.000.

B/ Sexo: La anorexia nerviosa se manifiesta ligada al sexo femenino de una manera rotunda, hay unanimidad en todos los trabajos al considerar que el 90-95% son mujeres. En la tabla 3 se recogen aquellos estudios sobre una población superior a 100 individuos donde queda manifiesta la preponderancia del sexo femenino en esta patología. Se considera que en esta predisposición intervienen más los factores socioculturales que los de índole biológica.

C/ Edad: Otra constante epidemiológica que se mantiene con más o menos regularidad, a pesar del tiempo transcurrido, es la edad de aparición, que suele ser al final de la niñez, durante la adolescencia y al inicio de la juventud. Después de esta edad la incidencia es mucho menor, la edad de aparición cada vez es más precoz y se mantienen cifras bajas de inicio del trastorno después de los 25 años.

D/ Nivel socioeconómico: Desde los primeros trabajos, clínicos o epidemiológicos, se manifiesta de forma explícita que la anorexia nerviosa se presenta con mayor frecuencia en unos estratos socioculturales concretos: altos y medio altos. En los primeros trabajos de los años setenta destaca que es superior la incidencia de este trastorno en las escuelas de mayor nivel social. Más tarde se observó que si bien hasta 1975 el 70.6% de las pacientes anoréxicas pertenecían a las clases altas a partir de esa fecha se reducían al 52%. Se considera que los cambios de distribución de la enfermedad hay que atribuirlo a las actitudes de los adolescentes, independientemente de la clase social, hacia la comida, la sexualidad, la imagen corporal y el peso. El nivel de exigencia y la disponibilidad de alimentos son similares entre los miembros de diferentes clases.

E/ Educación: La mayoría de los autores y de forma unánime consideran que las pacientes anoréxicas son muchachas con un buen rendimiento intelectual, que tienen éxito en sus estudios y que por pertenecer a clases medias y altas pueden desarrollar estas capacidades; estas características unidas a la autoexigencia, perfeccionismo y deseo de agradar a los demás se interpreta habitualmente como un marco adecuado donde desarrollar el trastorno.

El desarrollo de las sociedades occidentales, que ha elevado el nivel de vida de la mayoría de la población, garantizando unos niveles suficientes de subsistencia, y la educación a la mayoría de los jóvenes ha propiciado un aumento del grupo de riesgo.

La población joven de estas sociedades occidentales tiene muchos puntos en común: programas educativos similares e intereses culturales comunes: moda, música, cine etc., que les hace por un igual susceptibles frente a la presión cultural de los estereotipos culturales, "la cultura de la delgadez y el éxito a través de una figura atractiva". Se observa que la incidencia de estos trastornos ha aumentado en países como el nuestro, que en las tres últimas décadas, se ha incorporado al grupo de sociedades occidentales mas progresistas. En la actualidad ya se esta observando como los países del este al adoptar el modo de vida, en lo político y cultural, occidental detectan un progresivo aumento de trastornos alimentarios.

 

 

CÓMO APRENDEMOS A DISCRIMINAR LOS ALIMENTOS

  La búsqueda de la comida está marcada por la elección secuencial de alimentos. En esta selección intervienen numerosos determinantes: en primer lugar la disponibilidad de los alimentos, el mismo contexto de la comida, los hábitos y condicionamientos, pero también la percepción psicoafectiva de los alimentos.

  Influencia del sabor agradable: 

El sabor agradable influye en el porcentaje de ingestión, el tamaño de los bocados, el volumen, la composición y la duración de la comida. Cuanto más agradable sea el sabor de un alimento, mayor será la cantidad del mismo que se ingiera.

A lo largo de la ingesta, el sabor agradable relativo de los alimentos consumidos sucesivamente se modifica. Se alcanza un estado de hartura parcial antes de pasar al siguiente. Se habla de “saciedad sensorial específica”, lo que expresa que ocurre una hartura propia de cada tipo de alimento. Así se explica el abandono de ciertos alimentos a favor de otros durante una comida el postre azucarado, de sabor muy agradable, puede consumirse a pesar de haber llegado ya a la saciedad.

  Papel de los factores cognitivos: 

Aunque las creencias alimentarias varían según las culturas, existe la tendencia general a seleccionar los alimentos a los que se atribuyen virtudes beneficiosas.

  Factores metabólicos: 

La influencia de las modificaciones neurohormonales inducidas por los nutrientes en la elección de los alimentos con ocasión de la comida siguiente es uno de los debates de la fisiología nutricional actual. La modificación de la composición plasmática en sustratos energéticos inducida por la alimentación podría influir en la actividad del sistema nervioso central, interviniendo en la síntesis de ciertos neurotrasmisores. Por su parte, una modificación de los neuromediadores centrales podría modificar la ingestión alimentaria con ocasión de la comida siguiente. Una alimentación rica en hidratos de carbono provoca una activación del sistema serotoninérgico, que secundariamente, reduce el consumo de glúcidos. La alimentación enviaría al sistema nervioso central una señal biológica que tendría como resultado inducir una reacción comportamental adaptada.

 

 POR QUÉ SE DEJA DE COMER

               El cansancio y la saciedad aparecen cuando solo se ha ingerido, se ha podido absorber y llegar a las células una pequeña fracción de los nutrientes. La    suspensión   del comportamiento ingestivo no depende de la supresión de las señales metabólicas que han provocado el hambre. Esto explica la   importancia de los fenómenos anticipativos, psicosensoriales, cognitivos y neurohormonales, que provocan una saciedad previa a la absorción.

                La saciedad psicosensorial, detiene la comida, determinando su volumen, las informaciones metabólicas secundarias a la absorción toman el relevo y    mantienen una saciedad metabólica, determinando el intervalo entre las comidas. A largo plazo, las aportaciones se ajustan al saldo del equilibrio energético  por  mediación de informadores metabólicos relacionados con el grado de agotamiento de las reservas de energía, estos regulan directamente los intervalos   interprandiales e indirectamente los volúmenes de las comidas, haciendo que varíe el umbral y la eficacia de la saciedad psicosensorial.

 

  Cansancio psicosensorial y condicionada: 

La hartura psicosensorial específica, interviene en la interrupción de la ingestión alimentaria. Una alimentación monótona y poco agradable tiende a disminuir el consumo calórico, una alimentación buena y diversificada tiende a aumentar y retrasar la saciedad.

El buen sabor influye en la hartura a través del fenómeno llamado “aliestesia”. Así un estímulo alimentario como el olor de fritura puede ser agradable para un sujeto en ayunas, cuyas necesidades energéticas deben ser cubiertas. Después de la comida ese mismo estímulo se hace desagradable. La intensidad de la aliestesia varía según la naturaleza de los nutrientes ingeridos. Elevada con los aminoácidos y glúcidos, es menos neta en el caso de los lípidos. Esto ilustra perfectamente la contribución del placer/deseo sensorial en la homeostasis energética. La hartura está condicionada igualmente por las informaciones cognitivas asociadas que permiten anticipar los efectos sacietógenos de un alimento.

 

Otros fenómenos post-ingestivos: 

La sensación de plenitud gástrica que acompaña a la saciedad es insuficiente para interrumpir la ingestión alimentaria, pero la distensión del estómago puede acelerar la hartura. Esto es lo que explica algunas experiencias de reducción del volumen (cirugía) o del enlentecimiento del vaciado gástrico.

Las características físicoquímicas del bolo intestinal intervienen en sinergismo con otros analizadores alimentarios en los fenómenos de hartura. También el papel de la colecistoquinina y otros son importantes.

 

  RESTAURAR EL PATRÓN ALIMENTARIO   (Comer siempre en la mesa y sentados en la silla)

  1. Comer 3 a 5 veces al día en horarios definidos en cantidad y variedad ( vitaminas, proteínas, hidratos de carbono, grasas, etc..) correspondientes a una persona de tu edad y altura. Hacer los reposos necesarios después de las comidas para favorecer la digestión, ya que si la ingestión es buena la digestión es muy importante, la idea de que descansando después de comer se coge peso, es un pensamiento irracional. Combatir las ideas o pensamientos  irracionales. 
  2. Procurar comer acompañada. La compañía de una persona de confianza te ayudará comer lo que te corresponde, mejorar los modales de ingesta y hará que la comida sea agradable.
  3. Variar la dieta diaria, ya que las dietas usadas durante mucho tiempo y los alimentos prohibidos (alimentos ricos en grasas saturadas), suelen precipitar las crisis y perpetuar la enfermedad.
  4. Manteniendo los hábitos alimentarios sanos conseguiremos tener  el peso adecuado a nuestra edad y altura. Tener presente que cuando se producen incrementos no deseados de peso en personas que no requieran mejorarlo, usualmente se produce debido a las ingestas de voracidad y fuera de las comidas normales.
  5. Las comidas normales, ayudarán a regular el funcionamiento gástrico e intestinal, aliviarán progresivamente el malestar y favorecerán la recuperación del apetito y la saciedad.
  6. Tener en cuenta que a veces el sobre peso mórbido, puede estar originado por problemas metabólicos , acudir a vuestro médico para que os haga las pruebas oportunas.
  7. En general si se es equilibrado y no se tiene enfermedades como diabetes, cardiovasculares, u otras que prohíban algunos determinados alimentos, no tenemos que tener miedo a comer de todos, ya que en la variedad de alimentos está el equilibrio, entonces está prohibido prohibir.

   

 HÁBITOS  ADECUADOS ANTE LA ALIMENTACIÓN

 

  1. El organismo requiere de aportes periódicos de nutrientes para garantizar su trabajo. Estos deben producirse de 3 a 5 veces al día y en horarios más o menos estables. Ellos, favorecerán la digestión y garantizarán un funcionamiento corporal e intelectual óptimos.(Comer mas veces no es comer mas cantidad).
  2. Comer en la mesa, con cubiertos y adoptando la postura corporal conveniente.
  3. Buscar la compañía de alguien, hará más agradable la ingesta.
  4. Comer en platos de tamaño normal, los muy grandes o pequeños, podrían inducir a errores de apreciación de los volúmenes de comida.
  5. No comer de prisa ni muy despacio. Masticar correctamente y saborear los alimentos. No comer más ni menos de lo que corresponde.
  6. Si se puede después de la ingestas para facilitar  la digestión, intentar hacer un reposo. Si la ingestión es importante, no lo es menos la digestión.

 

Problemas que se detectan en la dieta de los niños: HÁBITOS INADECUADOS

a.       1.- Ausencia de desayuno

b.       2.- Empezar a tomar café a edades tempranas

c.       3.- Comer muchas chucherias, picotear todo el día

d.       4.- Exceso de bebidas refrescantes, con/sin gas, que contienen excesivas cantidades de azúcares

e.       5.- Consumo habitual de pastelitos comerciales

f.        6.- Preferencia por alimentos demasiado blandos

g.       7.- Exceso en el consumo de azúcares y harinas refinados

h.       8.- Excesivo consumo de proteínas animales

i.         9.- Excesivo consumo de grasas animales. Un gran porcentaje de ella está en los lácteos.

j.         10.- Excesivo consumo de lácteos

k.       11.- Escaso consumo de verduras frescas, frutas y hortalizas.

l.         12.- Inicio precoz del consumo del alcohol

 

• Los resultados de estos hechos se traducen en

a.        1.- Alta incidencia de CARIES

b.       2.- Incremento de los casos de OBESIDAD, especialmente en las niñas a partir de los 7-8 años

c.        3.- Alta frecuencia de ANEMIA FERROPÉNICA

d.       4.- Detección incrementada de casos de HIPERTENSIÓN ARTERIAL en niños.

e.        5.- Detección precoz de acúmulo de grasa en las arterias, con la consiguiente morbilidad asociada.

f.         6.- Descenso de la edad de debut de insuficiencia arterial coronaria (muertes precoces por INFARTO AGUDO DE MIOCARDIO

  • Problemas que se detectan en la dieta de los adolescentes

a.        1.- Eliminar alguna comida del día (prisa, horarios, querer hacer dietas...)

b.       2.- Intentar hacer dietas adelgazantes, tomando diuréticos, laxantes, etc.

c.        3.- Consumo frecuente de comidas rápidas, con exceso de grasas saturadas.

d.       4.- Consumo excesivo de bocadillos y bollería

e.        5.- Exceso de refrescos

f.         7.- Exceso de chucherias

g.       8.- Aversiones y preferencias típicas: Sí a : hamburguesas, filete con patatas, pizzas,... No a: pescado, verduras, frutas y grasas mono o poli-insaturadas.

h.       9.- Inicio del consumo y abuso del alcohol y del tabaco

i.         10.- Además, se detecta un INCREMENTO DE TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA como son: Obesidad, Bulimia y Anorexia nerviosa  

 

    INSTRUCCIONES PARA REDUCIR EL RITMO Y VOLUMEN DE INGESTA EN BULIMIA , SOBREPESO U OBESIDAD 

 

  A.- Aprender a comer despacio:

  1. Poner los cubiertos en la mesa entre bocado y bocado.
  2. Contar las masticaciones que se realizan en cada bocado.
  3. Prolongar la duración de la comida, interrumpiendo unos minutos la misma y dedicándolos a conversar.
  4. Disminuir la cantidad de alimento por bocado empleando cubiertos pequeños.
  5. Realizar la siguiente secuencia de conductas:
    • Introducir una pequeña cantidad de alimento en la boca.
    • Dejar los cubiertos en la mesa.
    • Masticar despacio y tragar el alimento antes de coger de nuevo los cubiertos para volver a comer.
  6. Comer cualquier tipo de alimento con cubiertos, incluso un bocadillo.

 

 B.- Aprender a comer menos:

  1. Comer en los horarios establecidos.
  2. Comer con platos y cubiertos pequeños.
  3. No comer nunca dos cosas a la vez.
  4. Servir la comida correspondiente en un plato y retirar las fuentes de la mesa. No comenzar el plato siguiente sin haber retirado las sobras del anterior.
  5. Aprender a terminar de comer dejando algo de comida en el plato.
  6. Esperar 5 minutos antes de continuar con el siguiente.
  7. Comer primero los alimentos preferidos dejando los que no gustan para el final.
  8. Retrasar el acto de comer unos minutos a partir  del momento en que se experimentan las sensaciones de hambre.
  9. Comer los que requieren mayor lentitud de ingesta, por ejemplo, alcachofa.
  10. Levantarse de la mesa en el momento en que se ha terminado de comer.
  11. Después de comer hacer una actividad relajante o reposar.

 

 C.- Estrategias de control de la sobreingesta:

  1. Limitar la conducta de comer a un solo espacio de la casa.
  2. Establecer un horario fijo para las ingestas.
  3. Planificar de antemano lo que se va comer.
  4. Preparar las comidas cuando no se tiene hambre.
  5. Almacenar alimentos de alto valor calórico en lugares poco visibles.
  6. Disponer en casa de alimentos de bajo contenido calórico.
  7. Establecer un período de tiempo fijo para comer.
  8. Planificar los alimentos a comprar. Llevar una lista y el dinero justo.
  9. Comprar alimentos que requieran ser cocinados antes de ser consumidos.
  10. Ir a restaurantes de comida variada, para elegir las de calorías recomendadas.

   

    ALGUNAS IDEAS PARA PREVENIR LOS ATRACONES Y VÓMITOS

  1.  Instaurar y mantener un patrón alimentario sano.
  2. Incorpora en tus comidas sanas, aquellos alimentos prohibidos, así estarás controlando uno de los factores desencadenantes de la crisis.
  3. No saltarse las comidas, ya que la sensación del hambre facilita el "atracón".
  4. Identificar las horas de riesgo y en ese tiempo desarrollar y afianzar alguna actividad alternativa. Te permitirá atenuar o controlar otro factor de riesgo.
  5. Puedes hacer un registro gráfico periódico de la frecuencia semanal de "atracones" y vómitos, te ayudarán conocer y controlar el curso de la evolución y frecuencia. Acepta que la erradicación se llevará a cabo progresivamente.
  6. Toma tus precauciones: Busca estar acompañada en las horas de riesgo. Desvía el impulso, haciendo una llamada telefónica, escuchando música o saliendo a pasear.
  7. Si a pesar de las medidas adoptadas, aparece la crisis, no te desesperes, hazlo de una forma transparente.

 

  Realidad sobre dietas o comidas normales

 

  1. Los científicos están de acuerdo que en la mayoría de los casos las dietas no funcionan, prueba de ello cada año se publican cientos de libros con nuevas indicaciones de dietas.
  2. Las personas, cuyo peso ha fluctuado con frecuencia, es decir, quienes han estado perdiendo y recuperando peso sucesivamente, tienen mayor riesgo de padecer  problemas en el corazón.
  3. El apetito está en relación  al gasto energético, si el cuerpo trabaja más duro o se vive en clima frío, necesitará de mayor aporte energético. Las mujeres en la segunda mitad del ciclo menstrual requieren de mayor aporte.
  4. Respecto a la cantidad de comida que el cuerpo necesita, no hay reglas fijas, varía de persona a persona.
  5. Una persona afectada de anorexia nerviosa requiere aproximadamente 2.500. calorías para favorecer la normalización de su funcionamiento corporal, y una persona afectada de bulimia requiere  entre 1.500-2.000 calorías. Las personas obesas deberán ponerse en manos de especialistas y las dietas están entre 1000 y 1500 calorias
  6. No contar las calorías intentando controlar el volumen de la ingesta o por lo que indican los envases. No te obsesiones. No importa que unos días tomes unas calorías menos y otros unas más.
  7. Cada persona tiene un gasto de energía diferente, es importante conocerse y controlar el tiroides entre otras cosas.

 

  EL EJERCICIO FÍSICO COMO MEDIO DE PREVENCIÓN Y VIDA SANA

  Razones por las que el ejercicio físico es positivo y ayuda a tener el peso adecuado

  1. Quema calorías.
  2. Contrarresta las enfermedades de la obesidad. Disminuye la presión sanguínea alta y el colesterol.
  3. Proporciona confianza para seguir una dieta. Mejora el autoconcepto.
  4. Ayuda a controlar el apetito cuando se realiza en forma moderada y constante.