La ansiedad en los TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

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Anorexia    Bulimia    C. Compulsivo   Ansiedad    T.Obsesivo   Obesidad  IMC  Violencia de Género   Trastornos sexuales


ETIOPATOGENIA

La aparición de AN y BN está relacionada con un conjunto de factores, como puede observarse en la Tabla II, aunque no existen conclusiones definitivas al respecto. En el curso de su evolución, sus manifestaciones clínicas sólo pueden entenderse como consecuencia de una interacción permanente de factores biológicos, psicológicos y medioambientales.
En este sentido, la investigación etiopatogénica debe ir encauzada hacia la búsqueda de una explicación de las diferencias individuales que, a igualdad de preocupación y restricción, lleva a algunos jóvenes a la anorexia o a la bulimia nerviosa, dejando indemne a la mayoría.

Factores desencadenantes:

  1. Obesidad o sobrepeso.
  2. Dietas de adelgazamiento. Rechazo a determinados alimentos.
  3. Abuso sexual, abortos.
  4. Bajo rendimiento académico.
  5. Desarraigo social y cultural.
  6. Problemas emocionales, depresión, ansiedad y otros.
  7. Problemas en la familia: Hábitos alimentarios inadecuados, problemas con el alcohol, trastornos afectivos

 

Factores de riesgo:

  1. Ser mujer y adolescente.
  2. Vivir en una familia muy preocupada por la estética y el peso corporal.
  3. Convivencia en centros con personas portadoras de patología alimentaria.
  4. Afiliación por deportes y profesiones de riesgo.
  5. Dependencia emocional, patrones de inseguridad, perfeccionismo y rigidez.

 

Factores de perpetuación de la enfermedad:

  1. La persistencia del ayuno en la anorexia crea pérdida de la sensación del hambre, retraso del funcionamiento digestivo, condicionando una permanente sensación de plenitud gástrica y ausencia del apetito.
  2. La ausencia de la regla suele ser reforzante, hay pacientes que la perciben con alivio y comodidad. a la larga condiciona la osteoporosis y mayor deterioro orgánico.
  3. Los vómitos autoinducidos, supuestamente resuelven el problema de engordar e incluso el malestar gástrico. No obstante los trastornos orgánicos se incrementan, hay corrosión dentaria, pérdida de sustancias vitales del cuerpo y riesgos vitales.
  4. La inicial preocupación por el cuerpo se transforma en una cruel obsesión, alejada de toda objetividad.

Trastornos de la Conducta Alimentaria

Los trastornos de la alimentación consisten en devastadoras enfermedades conductuales producidas por una acción recíproca compleja de factores, que puede incluir trastornos emocionales y de la personalidad, presiones familiares, sociales, etc.., con una posible sensibilidad genética o biológica y una cultura en la que existe una sobreabundancia de comida así como una obsesión con la delgadez.  

Bulimia Nerviosa. La bulimia nerviosa, es más común que la anorexia, describe un ciclo de comer excesivo (atracón) BN a veces no purgativo, aunque generalmente va acompañado de un comportamiento purgativo BNP. La bulimia nerviosa empieza generalmente a principios de la adolescencia cuando las mujeres jóvenes intentan dietas restrictivas, fracasan y reaccionan comiendo excesivamente. En respuesta a los excesos, los pacientes se purgan vomitando o tomando laxantes, pastillas de dieta y medicamentos para reducir los líquidos. Los pacientes también pueden revertir a dietas severas, las cuales se tornan de nuevo en excesos si es que el paciente no llega a convertirse en anoréxica/o. Los excesos de comida promedian cerca de 1.000 calorías pero pueden llegar a ser hasta de 20.000 calorías ó 100. Los pacientes diagnosticados con bulimia tienen un promedio de cerca de 14 episodios por semana. En general, las personas con bulimia tienen un peso corporal de entre normal a normal-alto, sobrepeso.

Anorexia Nerviosa. La anorexia nerviosa es un estado de inanición y emaciación que puede ser adquirido a través de dietas severas o purgación. Las personas con anorexia nerviosa se tornan morbosamente delgadas al punto de inanición real, perdiendo por lo menos 15% y hasta el 60% del peso corporal normal. La mitad de estos pacientes reducen el peso restringiendo severamente sus dietas y se conocen como restrictors de anorexia; ANR, la otra mitad, los pacientes anorexicos purgativos, mantienen la emaciación mediante la purgación ANP. Aunque ambos tipos son graves, el tipo bulímico, que impone estrés adicional a un cuerpo desnutrido, es el más dañino. El anoréxico/a percibe su cuerpo como grande y distorsionado en algunas zonas, no creen lo que ven ante el espejo y mucho menos las palabras que les dicen de lo delgados/as  que están

Cuándo el/la paciente está caquéctico/a (piel sobre los huesos), sigue negando que esté delgada, su cuerpo es peso y su meta conseguir ese peso que, por su constitución y edad correspondería al peso de un/a niño/a infantil, aún así cuándo consigue llegar a ese peso de inanición quiere  estar mas delgado/a, ya que a veces cuánto mas peso se pierde  la distorsión cognitiva es mayor

Trastornos de la alimentación no especificados . Una tercera categoría denominada trastornos de la alimentación no especificados de otra manera (EDNOS, por siglas en inglés) fue establecida para definir los trastornos  no definidos específicamente como anorexia y bulimia. Esta categoría incluye  personas que no cumplen criterios segun el DSM-IV

Ortorexia: el nuevo trastorno alimentario

A la anorexia y la bulimia se suma ahora un nuevo trastorno alimentario: la ortorexia, o sea, la obsesión por comer sano. Irónicamente, quienes la padecen viven tan pendientes de su dieta que acaban negándose el placer de comer y convirtiéndose en esclavos de una alimentación restrictiva y desequilibrada.

Permarexia

Consiste en una obsesión por la comida que lleva a la persona a "estar permanentemente a dieta". Afecta a un importante porcentaje de población, especialmente a mujeres. Los síntomas más habituales son:

  • preocupación constante por la dieta.

  • análisis calórico constante de los alimentos (viven "contando calorías").

  • compensación de comidas.

  • subidas y bajadas permanentes de peso .

  • Las personas que sufren Permarexia conocen y siguen múltiples regímenes restrictivos sin tener en cuenta que la mayoría de veces, al volver a la alimentación habitual, se recupera el peso perdido, incluso más (efecto "yo-yo"). De esta forma la persona sube y baja de peso constantemente sin conseguir el objetivo deseado y llegando a desestabilizar gravemente el sistema endocrino, con consecuencias altamente peligrosas para la salud.

    Vigorexia  

    Resulta extremadamente curioso observar como las patologías mentales evolucionan y se transforman a lo largo del tiempo, haciéndose sensibles a todos los cambios socioculturales que tengan lugar. La prevalencia de las enfermedades está absolutamente asociada a un entorno concreto y a una época determinada. De este modo se explica la aparición de un nuevo trastorno, la vigorexia, que nace en el seno de una sociedad competitiva donde el culto a la imagen ha adquirido prácticamente la categoría de religión. 

    Dismorfofobia (trastorno de la personalidad)

    La dismorfofobia, también denominada trastorno dismórfico corporal o síndrome de distorsión de la imagen, es un trastorno de la percepción y valoración corporal que consiste en una preocupación exagerada por algún defecto inexistente en la apariencia física, o bien, en una valoración desproporcionada de posibles anomalías físicas que pudiera presentar un individuo aparentemente normal.

    La fobia a la deformidad física es un cuadro clínico bastante frecuente; quienes poseen la convicción obsesiva de tener una parte o todo el cuerpo deformes sufren angustia por su supuesta “fealdad” y tienden a que imperfecciones minúsculas asuman una importancia desmesurada. Las quejas pueden concretarse en cualquier parte del cuerpo y afectan por igual a personas atractivas y a quienes no lo son.

    Los estudios demuestran que en el 45 % de los casos la queja se centra en la forma de la nariz, si bien, las alteraciones, imaginarias o mínimas, pueden corresponder a la cara (granos, boca, mandíbula...), el peso, la estatura, el trasero, la barriga, el cabello, los pechos, pies, manos, genitales, piernas, etc.

    Esta fobia o miedo a no tener un aspecto normal se observa con más frecuencia en los adolescentes de ambos sexos y esta extremadamente ligada a las transformaciones que se dan en la pubertad, comenzando hacia los doce años y finalizando, en los casos no patológicos, hacia los dieciocho o veinte años.

    Anorexia Nerviosa en varones

    La anorexia es más frecuente en las mujeres que en los varones pero esto no quiere decir que no haya hombres que lo padezcan, son pocos pero los hay (no llegan a 100 los casos descritos por la literatura médica antes de 1986).

    Comer compulsivamente

    Está caracterizado por frecuencia de períodos de comer compulsivivamente, es decir, sin control de ingesta de comida aún más allá de un punto de bienestar. Quien la sufre, no lleva a cabo conductas para compensar su forma de comer, tales como vomitar, usar diuréticos o laxantes. Puede hacer dietas repetitivas. El peso corporal puede variar de bajo, normal, sobrepeso moderado y obesidad.

    Pica

    Es un patrón caracterizado por la ingestión de sustancias no nutritivas (como tierra o papel) durante por lo menos un mes.

    La potomanía

    El agua es el componente más abundante del cuerpo humano, y representa más de la mitad del peso corporal. Así, una persona que pesa 70 kilogramos tiene aproximadamente unos 40 litros de agua en el cuerpo. El agua, en el organismo, se encuentra distribuida en dos compartimentos: el agua intracelular y el agua extracelular. La primera representa del 50 al 60 por ciento (55% de promedio) del agua corporal total en el adulto sano. El agua extracelular es la parte acuosa de los líquidos extracelulares, el líquido intersticial y el plasma, y también forma parte de los sólidos extracelulares (dermis, colágeno, tendones, esqueleto, etc.). El agua extracelular ocupa alrededor del 20% del total, del cual, el 8% aproximadamente se encuentra por la sangre. El volumen de agua de la sangre, relativamente pequeño, resulta fundamental para el correcto funcionamiento del cuerpo y debe mantenerse constante.

    La cantidad de agua que necesita el organismo está condicionada por la necesidad de que los líquidos corporales tengan el volumen y la concentración osmótica precisos para asegurar las funciones biológicas. El sudor, una alimentación muy salada, vómitos, diarreas o infecciones diversas acompañadas de fiebre, aumentan las necesidades normales de agua.

    El equilibrio hídrico

    El agua se absorbe en el organismo en distintos tramos del tubo digestivo por complejos mecanismos de absorción y los riñones se encargan de eliminarla como parte de la orina. Éstos órganos pueden excretar varios litros de orina diarios, o bien conservar el agua eliminando menos de medio litro cada día.

    La concentración de agua presente en el organismo está ligada a la cantidad de electrólitos. Así, la concentración (el nivel) de sodio en la sangre es un buen indicador del volumen de agua que existe en el organismo. El cuerpo trata de mantener el nivel de agua total y, por tanto, una concentración constante de electrolitos, entre ellos el sodio. Cuando éste es elevado, el cuerpo retiene agua para diluir el exceso de sodio, aumentando la sensación de sed y produciendo menos orina. Por el contrario, cuando la concentración de sodio desciende demasiado, los riñones excretan más agua para restaurar el equilibrio.

    La concentración de agua está equilibrada cuando se compensan las pérdidas diarias, y para ello, las personas sanas, con un funcionamiento normal de los riñones y que no transpiren excesivamente, es aconsejable que beban al menos un litro y medio de líquido cada día. De esta manera, se consigue mantener en equilibrio el volumen sanguíneo y la concentración de las sales minerales disueltas (electrólitos) en la sangre.

    ¿Qué es la potomanía?
    El consumo excesivo de agua se denomina potomanía y puede ser síntoma de un desequilibrio psiquiátrico, ya que tiene aspectos en común con otros trastornos del control de los impulsos. Se trata de un trastorno relativamente desconocido, que consiste en un deseo frecuente de beber gran cantidad de líquido, de manera compulsiva y sin sentir en especial sed, y acompañado de una sensación placentera.

    Cuando una persona es consciente de que bebe demasiada agua, alrededor de 7 o más litros, debería acudir al especialista en endocrinología con el fin de descartar cualquier trastorno hormonal u otra patología que afecte al área hipotalámica, lugar donde se encuentra el centro que regula la sed.

    Beber cantidades exageradas de agua u otros líquidos, generalmente no causa hiperhidratación, siempre que la hipófisis, los riñones y el corazón funcionen con normalidad, ya que el organismo elimina el exceso. No obstante, como consecuencia de episodios repetidos y mantenidos de potomanía, se puede alterar el buen funcionamiento de los riñones, la composición de la sangre y el equilibrio de fluidos y electrolitos dentro del organismo.

    El exceso de líquidos puede ocasionar que los componentes de la sangre se diluyan, y se produzca un desbalance en la concentración de electrolitos. La hiponatremia es una consecuencia grave que puede aparecer en caso de potomanía, y consiste en que el organismo concentra una cantidad muy baja de sodio en la sangre (natremia es inferior a 120 mEq/l). La hiponatremia grave impide el funcionamiento normal del cerebro, los músculos, los órganos y el metabolismo. El resultado puede provocar nauseas, cefaleas, letargia, convulsiones y coma.

    Afecta de forma negativa al:

    Cerebro. La pérdida de magnesio, otro de los minerales afectados por la potomanía, provoca la falta de memoria y contribuye a acelerar el envejecimiento.

    Corazón. El exceso de agua contribuye a la pérdida masiva de potasio por la orina. Sin este mineral, el corazón pierden su ritmo y el músculo cardíaco puede llegar a pararse.

    Riñones. Regulan el metabolismo del agua y de los minerales y filtran las impurezas del organismo. Pero tienen un límite. Un exceso de líquido en el cuerpo provoca su colapso.

    Músculos. Disminuye el número de impulsos nerviosos que llegan a los músculos, aparecen los calambres y el bajo tono de las fibras provoca la aparición de fatiga.

    La ebriorexia

    La ebriorexia, que es una mezcla de anorexia, bulimia y alcoholismo.

    No comer sometiéndose a una abstinencia alimentaria voluntaria, realizar un atracón y posteriormente provocar el vómito y como tónica dominante en ambas conductas, abusar de las bebidas alcohólicas, así es la ebriorexia.

    Consecuencias o efectos de la ebriorexia:

    Las consecuencias de la ebriorexia son catastróficas, pues además de generar trastornos físicos evidentes, conlleva trastornos mentales irreparables.

    Los efectos más peligrosos son: el deterioro de las neuronas a causa del alcohol; la pérdida de la conciencia o distorsión de la realidad, de tal forma que las personas tienen una percepción errónea de la imagen y se ven gordas cuando están muy delgadas. También pueden manifestar conductas violentas o aislamiento social.

    Las famosas han sido las pioneras en esta enfermedad. Victoria Beckham, Lindsay Lohan, Tara Reid o Misha Burton han sido algunas de los personajes hollywoodenses que se han relacionado con esta enfermedad, pues han sido "pilladas" en numerosas ocasiones bajo los efectos del alcohol y su físico ha sido más de una vez criticado por lucir una extrema delgadez. Además, las visitas a los centros de desentoxicación no ha hecho más que agravar los rumores.

    Victoria Beckham afirmó hace tiempo que intentaba combatir su delgadez consumiendo alcohol para meter más calorías en su cuerpo. Lindsay Lohan reconoció que padecía anorexia y su madre confirmó sus problemas con el alcohol, incluso los periodistas captaron imágenes de la actriz en una discoteca bebiendo vodka y tomando pastillas adelgazantes.

    La obsesión por estar delgado, la creciente aceptación social sobre el consumo de drogas y bebidas alcohólicas, se combina con la moda de las rehabilitaciones, un peligroso cóctel responsable del aumento de la nueva enfermedad. Solamente cabe esperar que las más jovencitas no sigan este absurdo "estilo de vida".

    Síntomas la ebriorexia:

    La ebriorexia, presentan síntomas como hinchazón del rostro y deterioro físico evidente debido al vómito; son personas que no suelen compartir las comidas y si lo hacen comen compulsivamente; también suelen darse largas duchas después de comer y no pueden divertirse sin alcohol. Beben a solas o a escondidas.

     

    Multicausalidad de los TCA

    Existen indicios que hacen pensar que en el desarrollo de la Anorexia nerviosa/Bulimia nerviosa intervendrán diversos factores: a) familiares (antecedentes de Anorexia Nerviosa, obesidad, preocupación acerca del peso y la comida, trastornos afectivos, abuso de sustancias y de trastorno obsesivo-compulsivo); b) ambientales y psicológicos (haber sido expuesto a sucesos y circunstancias traumáticas y/o estresantes, presencia de ciertos rasgos de personalidad tales como perfeccionismo, obsesividad, sumisión excesiva, y baja autoestima, realización de dietas) y c) genéticos, siendo la importancia de otros factores biológicos implicados incierta y también objeto de estudio en la actualidad. Sin embargo, aspectos como hábitos alimentarios y estilos alimentarios familiares, durante infancia y temprana adolescencia, si bien ha sido escasamente contemplado hasta el momento en los estudios sobre factores de riesgo en TCA, han mostrado ser relevantes en población general .

    Datos acerca de los trastornos alimentarios

    Se calcula que del 0,5 al 3,7 por ciento de las mujeres sufren anorexia y del 1,1 al 4,2 por ciento sufren bulimia en algún momento de su vida.

    Es mucho más común la anorexia en las mujeres; sin embargo, de todos los adolescentes a quienes se les diagnostican trastornos alimentarios, del 4 al 10 por ciento son varones.

    Entre los adolescentes que sufren trastornos alimentarios, del 20 al 40 por ciento sufre de trastorno obsesivo compulsivo TOC

    Los trastornos alimentarios y la depresión:

    Muchas personas que tienen trastornos alimentarios también sufren de depresión y se cree que estas dos condiciones pueden estar vinculadas. Por ejemplo:

    • En el sistema nervioso central, los mensajeros químicos conocidos como neurotransmisores controlan la producción hormonal. Se ha descubierto que los neurotransmisores serotonina y norepinefrina, que funcionan anormalmente en las personas que tienen depresión, también tienen niveles disminuidos tanto en los pacientes que sufren anorexia y bulimia agudas como en los pacientes recuperados de la anorexia a largo plazo. 

    • Se ha demostrado que algunos pacientes que tienen anorexia pueden responder bien a los medicamentos antidepresivos que afectan a la función de la serotonina en el cuerpo.

    • Las personas que tienen anorexia, o ciertas formas de depresión, parecen tener niveles más altos de lo normal de cortisol, una hormona cerebral liberada como respuesta al estrés. Se ha demostrado que los niveles elevados de cortisol, tanto en las personas que tienen anorexia como en las que tienen depresión, son la causa de un problema que ocurre en o cerca del hipotálamo en el cerebro.

    • Se han descubierto similitudes bioquímicas entre las personas que tienen trastornos alimentarios y las que tienen el trastorno obsesivo compulsivo; estos últimos presentan con frecuencia comportamientos alimentarios anormales.

    • La hormona vasopresina es otra sustancia química del cerebro que se encuentra alterada en las personas que tienen trastornos alimentarios y TOC. Los niveles de esta hormona son elevados en los pacientes que tienen TOC, anorexia y bulimia.

     

    La anorexia y  la  bulimia pueden ser secuelas de una agresión sexual

    Entre un 10 y un 15 por ciento de los pacientes que sufren anorexia o bulimia podrían haber sido víctimas de abusos sexuales durante su infancia, según ha afirmado en el Senado la presidenta del Centro de Asistencia de Víctimas de Agresiones Sexuales de Cantabria, Montserrat Pena, durante su comparecencia ante la ponencia sobre los condicionamientos extrasanitarios de estos trastornos de la alimentación.

    Normalmente los abusos se producen dentro del entorno familiar, con un inicio de cinco o seis anos, mientras que el trastorno alimenticio aflora en la adolescencia. No obstante toda persona que ha sufrido un abuso en la infancia no va a desarrollar un trastorno de la alimentación en la adolescencia, sino que en su mayoría estas conductas aparecen cuando el menor no ha informado del abuso o la familia es consentidora -sabe que existe la agresión pero no interviene-.

    Asimismo, los pacientes de este tipo sufren una anorexia diferente a la denominada "estética" -que se deriva de la vivencia del cuerpo-. "Se trata de una anorexia emocional" porque el trastorno no se desarrolla por la vivencia que la paciente tiene del cuerpo sino por distintos factores de riesgo. La víctima de la agresión genera aversión hacia el propio cuerpo y estados de indefensión". También sufren anorexia emocional adolescentes víctimas o testigos de malos tratos.

    Por tanto, el paciente tiene otro perfil al que se atribuye normalmente a las anoréxicas -perfeccionistas y muy inteligentes, son chicas que juegan en la familia un papel de controladoras y estabilizadoras, dentro de estructuras familiares determinadas y con poca comunicación.

    "La recuperación es mas lenta, son casos más complicados porque inciden muchos factores, no es un trastorno puro de la alimentación sino complicado con abusos sexuales y estructuras familiares determinadas. Además, en algunos casos la familia no colabora porque no asocia un abuso ocurrido hace muchos años al problema actual del adolescente, aunque otras sí colaboran".

    CONSECUENCIAS NUTRICIONALES DEL TRASTORNO ALIMENTARIO

    Las consecuencias nutricionales del trastorno del comportamiento alimentario dependen de:

     La naturaleza, la intensidad y la duración del trastorno.

    La asociación con otras patologías comportamentales, eventualmente de naturaleza tóxica.

    Los efectos iatrogénicos de intervenciones médicas intempestivas (anfetaminas, regímenes restrictivos severos, etc.)

    La predisposición genética a las enfermedades metabólicas (obesidad, diabetes, etc.)

    Muchos trastornos alimentarios como el “picoteo” y las “compulsiones simples” no tendrán efectos si permanecen limitados en cantidad y frecuencia y no afecta a una persona predispuesta a la obesidad o a una enfermedad metabólica. Pero en determinados casos, la patología comportamental corre el riesgo de favorecer la expresión de una patología somática. El sujeto recurrirá entonces al médico por sobre peso mal tolerado u obesidad. En patologías más graves como la anorexia y bulimia con vómitos los trastornos nutricionales son más marcados, con riesgo de malnutrición, desnutrición y trastornos electrolíticos.

    La importancia de la pérdida de peso es importante, habrá que tener en cuenta el estado de hidratación que puede enmascararla en parte (edemas) o acentuarla (deshidratación).

    Sin embargo, en las desnutriciones nitrogenadas puras, el grado de pérdida de peso no refleja bien la gravedad de la desnutrición, ya que el paciente puede conservar un aspecto saludable. Suele ocurrir con los obesos desnutridos.

    La presencia de astenia es un síntoma importante, no obstante ésta está ausente en la anorexia nerviosa a pesar de una desnutrición grave.

    Los exámenes biológicos ayudan apreciar la gravedad, la disminución de la albúmina plasmática y de la transferrina a menudo es tardía. Las dosificaciones urinarias de creatinina informan sobre el volumen de la masa muscular. La búsqueda de trastornos hidroelectrolíticos, sobre todo una hipopotasemia, es importante en razón del riesgo de muerte repentina.

    Las falsas vías y las neuropatías de deglución observadas a veces en sujetos bulímicos, y con las consecuencias cardiovasculares de los trastornos vitamínicos e iónicos. En jóvenes diabéticos, la alternancia de episodios bulímicos y de vómitos puede exponer a complicaciones metabólicas agudas gravísimas. Se encuentran, igualmente otras alteraciones físicosomáticas.

      La pérdida de peso tiene profundos efectos sobre la salud física, entre otros:

    1. Sensación constante de mucho frío.

    2. Cansancio general, debilidad de los músculos.

    3. El período menstrual desaparece o se vuelven irregulares.

    4. Hay fragilidad ósea y riesgos de fractura.

    5. Problemas digestivos, distensión abdominal incluso habiendo comido pequeñas cantidades de comida. Estreñimiento. La médula ósea donde se forman las células rojas y blancas de la sangre, está enlentecida y funciona peor, lo que provoca anemia con facilidad.

    6. El nivel de colesterol en la sangre aumenta. Paradójicamente, a mayor restricción alimentaria mayor incremento del colesterol, en razón a la disminución de la producción de estrógenos.

    7. Tiene consecuencias  psicológicas y sociales  importantes, ya que les impide ser y actuar de forma adecuada por las consecuencias que   los trastornos de la ansiedad generan

    8. Por otra parte, el fracaso en controlar los impulsos alimentarios provoca una falta crónica de autoestima. El estado depresivo ( o su empeoramiento) que de allí se deriva es responsable del repliegue sobre sí mismo, acentuado por la búsqueda de la soledad para realizar los rituales alimentarios.


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