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                                                                           TRASTORNOS  DE   LA   ANSIEDAD     y   EL  ESTRÉS          

                                 

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Anorexia  Bulimia   C. Compulsivo   Ansiedad   T.Obsesivo   Obesidad  Violencia de Género  Trastornos sexuales


 La Ansiedad                  Ansiedad en Trastornos de la Conducta Alimentaria

Cierto grado de ansiedad es deseable y necesario para el normal manejo de las exigencias de la vida cotidiana, jugando un papel muy necesario en la respuesta general de adaptación ante el estrés. Este nivel de ansiedad permite mejorar el rendimiento personal y la actividad, pero cuando rebasa un cierto límite aparece una evidente sensación de malestar y se deteriora el rendimiento.

El aumento de la ansiedad ante determinado problema, aumenta también la eficacia y rendimiento de la respuesta en un principio. Por ejemplo, ante un examen o una entrevista se presta mayor atención al estudio o los contenidos que pueden tener mayor importancia, se está "motivado" (ansiedad normal) mejorando el rendimiento. Al aumentar esa ansiedad normal o motivación se  llega a un nivel óptimo en la relación ansiedad-eficacia, pero a partir de aquí cualquier aumento,      por mínimo que sea, genera una disminución muy rápida del rendimiento. De esta forma se puede llegar a una eficacia nula, como cuando la persona se queda con la mente en blanco o se bloque      a en la acción.

Si este estado se mantiene aun en ausencia de demandas exteriores es cuando hablamos de ansiedad patológica, que puede configurar un trastorno psiquiátrico o psicológico con características propias o asociarse a otro gran número de trastornos.

Ansiedad , síntomas

Síntomas cardiovasculares: Taquicardia o pulso acelerado, elevación de la tensión    arterial, palpitaciones, opresión en el pecho, palidez o rubor.

Síntomas respiratorios: Sensación de ahogo o falta de aire, ritmo respiratorio acelerado y  superficial, disnea o dificultad para respirar.

Síntomas gastrointestinales: Náuseas, sensación de atragantamiento o dificultad para  tragar, vómitos, diarreas y cólicos intestinales, flatulencia y gases, aerofobia o tragar aire.

Síntomas genitourinarios: Orinar frecuentemente, dolor al orinar, disminución del deseo sexual o anorgasmia, eyaculación precoz o disfunción eréctil en el hombre.

Síntomas neurovegetativos: Sequedad de mucosas, especialmente en mucosas y   lagrimales,    sudoración excesiva, especialmente en cara, axilas, manos y plantas de los pies, sensación de desmayo inminente, rubor o palidez.

Síntomas neurológicos: Temblores, hormigueo o parestesias, cefaleas tensionales, especialmente en la nuca y contracturas, hipersensibilidad a los ruidos, olores o luces intensas, mareos o    inestabilidad.

Síntomas psicofisiológicos: fatiga y agotamiento.

Síntomas mentales, cognitivos o subjetivos:

Ansiedad o angustia: si es persistente da lugar a alteraciones de las funciones mentales   superiores, además de generar pensamientos, ideas e imágenes negativas. Los temores o miedos que pueden  llegar a ser intensos, llegando al terror o pánico.

Sensación de inquietud, aprensión preocupación, sentimientos de inferioridad o  minusvalía, incapacidad de afrontar diferentes situaciones, sentirse amenazado como  anticipación de  peligros, indecisión, dificultad o falta de concentración, apatía,    pérdida de la objetividad  y de la   capacidad  para pensar con lucidez.

 Síntomas comportamentales: Inquietud e hiperactividad, parálisis motora o inmovilidad,  (quedarse como congelado, sentir que las piernas no responden), movimientos torpes, temblorosos o desorganizados, comportamientos de evitación o alejamiento de la situación temida.

Tipos de trastornos de ansiedad
Existen diferentes tipos de trastornos de ansiedad, cada uno con sus propias características:
Trastorno de ansiedad generalizada:
se trata de una tensión crónica aún cuando nada parece provocarla. Esta preocupación o nerviosismo excesivo es casi diario y se diagnostica como tal cuando tiene una duración mínima de seis meses.
Trastorno de pánico (o ataque de angustia): el paciente experimenta crisis recurrentes de    angustia que surgen espontáneamente. Se trata de una ansiedad aguda y extrema en la que es frecuente que la persona que la padece crea que va a morir. Estos ataques repentinos de miedo intenso no tienen una causa directa. En ocasiones, los pacientes que sufren este trastorno desarrollan angustia a experimentar el próximo ataque, cuya ocurrencia no pueden prever, es la llamada ansiedad anticipatoria.
Trastorno fóbico: trastorno que tiene como rasgo esencial la presencia de un temor irracional   y persistente ante un objeto específico, actividad o situación con la consecuente evitación del   objeto temido. Por ejemplo, el miedo a volar, a los pájaros o a los espacios abiertos.
Trastorno obsesivo-compulsivo: se trata de pensamientos o acciones no voluntarios que el   paciente no puede dejar de pensar o hacer para no generar ansiedad. En todo caso, el sujeto reconoce el carácter absurdo de sus pensamientos o acciones. Por ejemplo: lavarse las manos cada poco rato.
Trastorno por estrés post-traumático: se da en aquellos casos en los que se presentan secuelas psicológicas desagradables tras el impacto de un trauma emocional, una guerra, una violación, etc. Se caracteriza por los recuerdos persistentes del suceso traumático, un estado emocional con exaltada vigilancia y la reducción general de interés por los sucesos cotidianos.


Frecuencia de la enfermedad

Los trastornos por ansiedad son, en conjunto, la enfermedad psicológica más frecuente.
Entre ellos destaca el trastorno fóbico: alrededor de un 7 por de mujeres y un 4,3 por ciento de hombres padecen fobias específicas (a algún animal, a un objeto, a la oscuridad, etc.), mientras      que las llamadas fobias sociales (la aptitud de una persona para relacionarse de un modo afable   con los demás) se hallan en un 13 por ciento de la población.

La ansiedad generalizada se da en un porcentaje del 3 al 5 por ciento de los adultos (en algún momento durante el año). Las mujeres tienen el doble de probabilidades de presentarla.
El trastorno de pánico es menos frecuente y se diagnostica a algo menos de un 1 por ciento de la población. Las mujeres son de dos a tres veces más propensas.

El trastorno obsesivo-compulsivo afecta a cerca del 2,3 por ciento de los adultos y sucede con aproximadamente igual frecuencia en mujeres que en hombres.

El estrés post-traumático afecta, por lo menos, al 1 por ciento de la población alguna vez durante   su vida, aunque en las personas con mayor riesgo, como los veteranos de guerra, tiene una mayor incidencia.


¿QUE ES LA ANSIEDAD ANTICIPATORIA?

 Es un estado secundario tras la presentación de un ataque de pánico y por el que la persona, a pesar de no sufrir un nuevo ataque, vive atemorizada por la posibilidad de que la crisis se repita. Hay personas que pueden desarrollar cierto grado de ansiedad anticipatoria incluso tras una o dos crisis, mientras que otras no llegan a desarrollarla, incluso tras frecuentes crisis.

Alguien la describió muy gráficamente como un estado de "miedo al miedo", que puede ser muy incapacitante y confundirse con un estado de ansiedad generalizada si no se explora la existencia de ataques de pánico previos. El individuo está continuamente pendiente de sus sensaciones corporales, alerta ante posibles señales de aviso que anuncien la inminencia del ataque de pánico. Evidentemente esto genera una importante tensión en las actividades diarias, sometidas a una hipervigilancia continua para evitar verse sorprendido por la crisis.

¿QUE ES LA AGORAFOBIA?

 Es el miedo a lugares o situaciones donde escapar puede ser difícil (o embarazoso), o en el caso    de presentar alguno de los síntomas de la crisis de ansiedad o similares (diarreas, mareos...) no se puede obtener ayuda inmediata. Aunque a veces la agorafobia puede aparecer sin crisis de ansiedad anteriores, generalmente es posterior a ellas.

De forma típica, la persona comienza a evitar algunas situaciones o lugares temidos, pero al cabo del tiempo puede que esté muy limitado en cuanto al número y lugares donde se encuentra cómodo. Evita así estar solo dentro o fuera de casa, las concentraciones de gente, lugares con mucho ruido o luces, grandes almacenes o comercios, transportes públicos, puentes o ascensores. En el caso de tener que enfrentar alguna de estas situaciones, no lo hace más que sometido a un intenso temor, tranquilizándose algo si se encuentra en compañía de alguien de su confianza o con algo entre las manos como puede ser un carrito. Esta dependencia enfermiza de otras personas pueden llegar a generar importantes tensiones añadidas en las relaciones familiares.

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