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Anorexia Nerviosa. La anorexia nerviosa es un estado de inanición y emaciación que puede ser adquirido a través de dietas severas o purgación. Las personas con anorexia nerviosa se tornan morbosamente delgadas al punto de inanición real, perdiendo por lo menos 15% y hasta el 60% del peso corporal normal. La mitad de estos pacientes reducen el peso restringiendo severamente sus dietas y se conocen como restrictors de anorexia ANR; la otra mitad, los pacientes anoréxicos purgativos ANP, mantienen la emaciación mediante la purgación. Aunque ambos tipos son graves, el tipo bulímico, que impone estrés adicional a un cuerpo desnutrido, es el más dañino. El anoréxico/a percibe su cuerpo como grande y distorsionado en algunas zonas, no creen lo que ven ante el espejo y mucho menos las palabras que les dicen de lo delgados/as que están.

Cuándo el/la paciente está caquéctico/a (piel sobre los huesos), sigue negando que esté delgada, su cuerpo es peso y su meta conseguir ese peso que, por su constitución y edad correspondería al peso de un/a niño/a infantil, aún así cuándo consigue llegar a ese peso de inanición quiere  estar mas delgado/a, ya que a veces cuánto mas peso se pierde  la distorsión cognitiva es mayor

Criterios  para diagnosticar los trastornos de la conducta alimentaria (DSM-IV)

Anorexia nerviosa:

  1. Rechazo a mantener un peso corporal mínimo normal. Pérdida o falta de ganancia de al menos un 15% por debajo del peso esperado para la edad y altura.
  2. Miedo intenso a ganar peso.
  3. Alteración significativa de la percepción de la forma o tamaño del cuerpo.
  4. Alteración del ciclo menstrual de al menos tres meses.

 

La anorexia nerviosa es la tercera enfermedad crónica más común entre las mujeres adolescentes, y se calcula que ocurre en 0.5% a 3% de todos los adolescentes. Ocurre generalmente en la adolescencia, aunque todos los grupos de edad son afectados, incluyendo las personas ancianas y los niños de hasta seis años de edad. Entre los mediados de los años cincuenta y los años setenta, la incidencia de la anorexia aumentó por casi 300%. 

COMPLICACIONES DE LA ANOREXIA NERVIOSA

Perspectivas a largo plazo. En este momento ningún programa de tratamiento para la anorexia nerviosa es completamente eficaz. Dos estudios a largo plazo (10 á 15 años) reportaron recuperación después del tratamiento en entre 76% y 90% de los pacientes. En un estudio, sin embargo, la mayoría siguió comiendo menos de lo normal y en ambos estudios la bulimia y el comer compulsivo continuaban siendo muy comunes al final del estudio.

Riesgo de muerte. Muchos estudios de pacientes anoréxicos han encontrado tasas de mortalidad que oscilan entre un 4% y 20%. El riesgo de muerte es significativo cuando el peso es menos de 60% de lo normal. El suicidio se ha calculado que comprende la mitad de las defunciones en la anorexia. (Razonablemente se puede tomar la posición de que todos los casos de anorexia son intentos de suicidio.) El riesgo de muerte prematura es dos veces más alto entre anoréxicos bulímicos que entre los tipos de dieta-restrictor. Otros factores de riesgo de muerte prematura incluyen estar enfermo durante más de seis años, obesidad previa, trastornos de la personalidad y matrimonios disfuncionales. Los hombres con anorexia están a un riesgo específico de problemas médicos potencialmente mortales, probablemente porque se diagnostican generalmente más tarde que las niñas.

Cardiopatía. La cardiopatía es la causa médica más común de muerte en las personas con anorexia severa. El corazón puede desarrollar ritmos de bombeo anormales peligrosos y ritmos lentos conocidos como bradicardia. Se reduce el flujo sanguíneo y la presión arterial puede descender. Además, los músculos del corazón llegan a padecer de hambre, perdiendo tamaño. Los niveles de colesterol tienden a subir. Los problemas del corazón son un riesgo específico cuando la anorexia es agravada por la bulimia y el uso de ipecac, el medicamento que causa vómitos.

Desajustes de electrolito. Los minerales como el potasio, el calcio, el magnesio y el fosfato se disuelven normalmente en el líquido del cuerpo. El calcio y el potasio son particularmente críticos para el mantenimiento de las corrientes eléctricas que causan que el corazón lata regularmente. La deshidratación e inanición de anorexia pueden reducir los niveles de líquido y contenido mineral, una enfermedad conocida como desajustes de electrólito, que puede ser muy grave a menos que los líquidos y los minerales se reemplacen.

Anormalidades reproductivas y hormonales. La anorexia causa niveles reducidos de hormonas reproductivas, cambios en las hormonas de la tiroides y mayores niveles de otras hormonas, como la hormona de estrés cortisol. La menstruación irregular o ausente (amenorrea) a largo plazo es común, lo cual con el tiempo puede causar esterilidad y pérdida de hueso. La reanudación de la menstruación, indicando niveles de estrógeno restaurados, y aumento de peso mejora las perspectivas, pero incluso después del tratamiento, la menstruación nunca regresa en un 25% de pacientes con anorexia severa. Las mujeres que quedan encinta antes de recuperar un peso normal, afrontan un futuro reproductivo precario, con pesos bajos al nacimiento, abortos espontáneos frecuentes y una tasa alta de niños con defectos congénitos. El peso bajo solo quizá no sea suficiente para causar amenorrea; los comportamientos extremos de ayunamiento y purgación pueden desempeñar un papel aun mayor en el trastorno hormonal. La pérdida de minerales óseos (osteopenia) y la osteoporosis causada por niveles bajos de estrógeno y aumento de hormonas esteroideas resulta en huesos porosos y sujetos a fracturas. Dos tercios de niños y niñas adolescentes con anorexia no desarrollan huesos fuertes durante este período de crecimiento crítico, una enfermedad potencialmente irreversible. Entre más tiempo persiste la enfermedad, mayor la probabilidad de que la pérdida de hueso sea permanente. Los pacientes que se rehabilitan a una edad temprana (15 años o menores) tienen mayor probabilidad de lograr una densidad ósea normal. Tan sólo la rápida restauración de la menstruación regular puede proteger contra la pérdida ósea permanente; el aumento de peso no es suficiente. Los niños y adolescentes con anorexia también pueden experimentar crecimiento retrasado debido a niveles reducidos de la hormona de crecimiento.

Problemas neurológicos. Las personas con anorexia severa pueden sufrir daño nervioso y experimentar convulsiones, pensamiento desordenado y cosquilleo, pérdida de sensación u otros problemas nerviosos en las manos o los pies. Las exploraciones cerebrales indican que partes del cerebro experimentan cambios estructurales y actividad anormalmente alta o baja durante los estados anoréxicos; algunos de estos cambios regresan a la normalidad después del aumento de peso, pero existe evidencia de que algún daño puede ser permanente.

Problemas sanguíneos. La anemia es un resultado común de la anorexia y la inanición. Un problema sanguíneo particularmente grave es la anemia perniciosa, que puede ser causada por niveles severamente bajos de la vitamina B12. Si la anorexia se torna extrema, la médula ósea reduce extraordinariamente su producción de glóbulos, una enfermedad potencialmente mortal llamada pencitopenia.

Problemas gastrointestinales. La inflamación y el estreñimiento son ambos problemas muy comunes en las personas con anorexia.

Síntomas comportamentales de la Anorexia Nerviosa

Rechazo a mantener el peso corporal ponderal
Restricción voluntaria de alimentos con alto valor calórico
Disminución de la ingesta de liquidos
Hacer pedazos con la comida, secarla con un papel para que no tenga nada de grasa, pesar la comida, tirarla, guardarla en el bolsillo o en otro lugar, darsela a otra persona mas pequeña o a un animal domestico, vomitar etc.
Ayudar en la cocina y obligar a comer a los demás
Pesarse y mirarse al espejo de forma compulsiva
Perfeccionismo, rigidez
Uso de laxantes, diureticos
Aumento de actividades bien vistas socialmente
Actividad fisica compulsiva
Aumento de horas de estudios
Disminución de horas de sueño
Aislamiento social

Síntomas mentales consecuencia de la mala y/o deficiente alimentación

Negación de la enfermedad
Distorsión de la imagen corporal
Negación de sensacion de hambre, sed, fatiga etc.
Ansiedad
Irritabilidad
Depresión
Comportamientos autoliticos
Sentimiento de inutilidad
Comportamiento paranoide
Desinteres sexual
Comportamiento deliroide de lucha interna entre las dos personas que dice tener dentro
Temor a perder el autocontrol
Dificultad de concentración
Fobia social
Terror a subir de peso
Baja autoestima y aislamiento social
Compotamiento obsesivo compulsivo
Dificultad en reconocer sus emociones
Desinterés por actividades lúdicas o recreativas
Mentir

Síntomas de la exploracion fisica

Disminución de masa de un 25% del peso previo o su equivalente en adolescentes en crecimiento (IMC<17,5)
Disminución de reservas de grasa subcutanea
Disminución de masa muscular
Amenorrea
Estreñimiento
Vaciamiento gastrico lento. Molestias y plenitud postprandrial
Hipotermia. Acrocianosis distal
Bradicardia. Arritmias. Hipotensión
Oliguria. Deshidratacion. Edemas
Hipertrofia parotidea (especialmente en vomitadores)
Ateraciones dentales y gingivales (especialmente en vomitadores)
Piel seca y descamada. Pelo quebradizo y abundante lanugo
Signo de Russell(lesiones en la mano por vómitos autoprovocados)

PATOLOGÍA COMPORTAMENTAL

Se habla de patología del comportamiento alimentario cuando:

a.        Las conductas alimentarias difieren de las actitudes adoptadas habitualmente por la mayoría de los individuos situados en un mismo ambiente nutricional, socioeconómico y cultural.  

b.        Inducen consecuencias perjudiciales (para la salud), de orden somático (obesidad, malnutrición, desnutrición) o psicológico (desadaptación social, sentimiento de anormalidad, depresión).

En algunos casos, el síntoma alimentario se inscribe en un “contexto conflictual transitorio” sin significación patológica. La modificación del comportamiento alimentario es entonces “banal” no solo en su forma sino también en su intensidad y duración.

 Por otro lado, la modificación del comportamiento alimentario constituye una respuesta repetitiva, sistemática, estereotipada a “un malestar psicológico interno duradero”. El trastorno del comportamiento termina por designar al sujeto, organizándose la personalidad alrededor del comportamiento.

 La frontera entre lo normal y lo patológico no siempre es fácil de determinar, algunos pacientes niegan o enmascaran sus síntomas. Algunos síntomas tienen una banalidad aparente que oculta su carácter patológico.

 Con frecuencia se necesitan varias consultas, incluso datos de las personas que las rodean, para descubrir la verdadera situación. Este trabajo exige matizaciones, ya que, si bien puede ser peligroso “pasar por alto” la significación patológica de un síntoma alimentario de apariencia banal, es igualmente perjudicial considerar que una modificación adaptativa homeostática del comportamiento alimentario sea un fenómeno patológico.

La anorexia y  la  bulimia pueden ser secuelas de una agresión sexual

Entre un 10 y un 15 por ciento de los pacientes que sufren anorexia o bulimia podrían haber sido víctimas de abusos sexuales durante su infancia, según ha afirmado en el Senado la presidenta del Centro de Asistencia de Víctimas de Agresiones Sexuales de Cantabria, Montserrat Pena, durante su comparecencia ante la ponencia sobre los condicionamientos extrasanitarios de estos trastornos de la alimentación.

Una institución que lleva dos años trabajando con el hospital de Valdecilla en Cantabria, que desarrolla un programa especifico de anorexia y bulimia, y deriva a este Centro a los pacientes a los que se les ha descubierto que parte de ese trastorno se debe a una agresión sexual sufrida cuando eran jóvenes, normalmente en la infancia. Las cifras adelantadas corresponden a las estadísticas realizadas por CAVA en Cantabria en relación a los 20 casos que han tratado en estos dos años, aunque Pena ha señalado que puede haber cierta comparación con el resto de España, según los estudios que han analizado.

Igualmente, explicó que normalmente los abusos se producen dentro del entorno familiar, con un inicio de cinco o seis anos, mientras que el trastorno alimenticio aflora en la adolescencia. No obstante, la psicóloga Marina Castillo, ha matizado que no debe entenderse que toda persona que ha sufrido un abuso en la infancia va a desarrollar un trastorno de la alimentación la adolescencia, sino que en su mayoría estas conductas aparecen cuando el menor no ha informado del abuso o la familia es consentidora sabe que existe la agresión pero no interviene.

Asimismo, ha destacado que los pacientes de este tipo sufren una anorexia diferente a la denominada "estética" que se deriva de la vivencia del cuerpo. "Se trata de una anorexia emocional" porque el trastorno no se desarrolla por la vivencia que la paciente tiene del cuerpo sino por distintos factores de riesgo, ha comentado. La víctima de la agresión genera aversión hacia el propio cuerpo y estados de indefensión". También sufren anorexia emocional adolescentes víctimas o testigos de malos tratos.

Por tanto, el paciente tiene otro perfil al que se atribuye normalmente a las anoréxicas perfeccionistas y muy inteligentes, son chicas que juegan en la familia un papel de controladoras y estabilizadoras, dentro de estructuras familiares determinadas y con poca comunicación.

"La recuperación es mas lenta, son casos más complicados porque inciden muchos factores, no es un trastorno puro de la alimentación sino complicado con abusos sexuales y estructuras familiares determinadas. Además, en algunos casos la familia no colabora porque no asocia un abuso ocurrido hace muchos años al problema actual del adolescente, aunque otras sí colaboran".

 

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